Si bien el número de pagos cross-border que se realizan con productos financieros como tarjetas y billeteras electrónicas aumenta progresivamente, aún es muy relevante el volumen de transacciones que se realizan en efectivo. ¿Por qué sucede esto?

El efectivo es fundamental para sostener la industria de los pagos cross-border a lo largo de todo el mundo. De eso no hay dudas, y es impensable —al menos a mediano plazo— que vaya a desaparecer como modo de pago entre usuarios finales al momento de enviar o recibir dinero del exterior. De acuerdo con FXC Intelligence, aún el 80% de las transacciones cross-border se realizan con algún grado de participación de efectivo.

Frente a opciones más eficientes, como el uso de tarjetas o las billeteras electrónicas —que aumentan las posibilidades de inclusión financiera—, ¿por qué las personas siguen eligiendo el uso de efectivo para sus envíos de dinero al exterior? En esta nota te lo explicamos.

Los obstáculos de los medios electrónicos de pago

A pesar del crecimiento digital acelerado impulsado por el contexto que impuso la pandemia de COVID-19, el uso de efectivo sigue siendo el método más utilizado para hacer envíos de dinero al exterior. O, por lo menos, en algún punto de la cadena de transacción.

Las razones son variadas y complejas. Incluso algunas son motivo de largo debate en organizaciones como el Banco Mundial o el Financial Stability Board (FSB). Y nos llevan a hablar de por qué los consumidores no utilizan ciertos métodos de pago, antes de por qué eligen otros. Todo indica que la decisión sería por la negativa: obstáculos y fricciones que les impiden utilizar métodos electrónicos de pago.

Por ejemplo, si bien el uso de tarjetas de crédito o débito es extendido en la mayor parte de los países e, incluso, en economías que se apoyan mucho en el efectivo o que están en vías de desarrollo, los pagos cross-border realizados con tarjeta no son tan habituales. 

Según un estudio de FXC Intelligence, hay varios factores relacionados que atentan contra su utilización, entre ellos:

  • Los altos costos vinculados con el uso internacional de la tarjeta, en relación con los costos domésticos. Estos costos abarcan impuestos y cargos variables dependiendo del proveedor de servicios, la tarjeta y los países involucrados en la transacción que suelen ser incluso una sorpresa para los clientes una vez finalizado el proceso.
  • El mercado de pagos cross-border se encuentra muy fragmentado, lo que hace difícil a los clientes alcanzar un amplio y rápido acceso a los sistemas de pago internacionales. Esto los lleva a recurrir a canales más accesibles, como el efectivo y las transferencias bancarias.

Por supuesto, no hay que olvidar que, también según datos de FXC Intelligence, todavía hay un amplio porcentaje en el mundo de población no bancarizada. En América Latina, esta cifra se eleva a un 43% de personas que no tienen una cuenta bancaria y que, por lo tanto, tampoco acceden a tarjetas. En estos casos, el efectivo es la solución número 1. 

A simple vista, podría decirse que el uso de billeteras electrónicas se presenta como una solución a esta problemática. Sin embargo, también tienen sus propios obstáculos que resolver:

  • Acceso limitado a los servicios y, sobre todo, a la conectividad necesaria para hacer uso de los medios electrónicos de pago. 
  • Surgimiento de numerosos negocios de procesamiento de efectivo que se presentan como una alternativa “inclusiva” en las áreas donde las entidades bancarias y financieras aún no llegan de forma generalizada.
  • Falta de educación financiera y tecnológica que permitan un aprovechamiento total de los servicios digitales, sumada a una desconfianza por el uso de los datos personales.

5 puntos y una solución

Una cosa es clara: el efectivo no desaparecerá como medio de pago y, hoy en día, es un factor fundamental para las transacciones cross-border. Pero es necesario también robustecer alternativas que permitan a las personas realizar sus transacciones por canales oficiales y regulados, y que sean más rápidas y económicas que las transferencias bancarias por Red SWIFT.

Estas son algunas de las soluciones necesarias para lograr que las tarjetas y las billeteras electrónicas comiencen a ser más elegidas y utilizadas por los clientes. Las claves, según el FSB, están en costo, velocidad, acceso y transparencia.

  1. Lograr regulaciones y acuerdos conjuntos que ayuden a reducir el costo de los pagos internacionales con tarjetas, que a veces son acreditados en el país como pagos realizados en el exterior, lo que aumenta aún más los costos debido a impuestos.
  2. Apuntar a reducir los costos de los pagos cross-border de manera racional, y no necesariamente enfocarse en lograr pagos sin costo alguno que luego hagan el negocio poco sustentable o inestable de cara a los clientes.
  3. Mejorar la infraestructura de datos e Internet para lograr su penetración en áreas vulnerables o remotas y, con ello, el acceso a productos financieros de calidad en formatos digitales. Claro que, además, debe ser acompañado de educación financiera, tal y como sostiene el Bank of International Settlement. 
  4. Promover el uso de tecnologías sin contacto, como los códigos QR, ofreciendo una alternativa más económica en cuanto a costos operativos respecto de las terminales POS tradicionales. De esta forma, aumentaría la cantidad de personas que acepten el uso de tarjetas y se ampliaría también la utilización de billeteras electrónicas.
  5. Incrementar el desarrollo tecnológico para alcanzar productos financieros y experiencias digitales con las menores fricciones posibles para los clientes y usuarios finales; buscando la interoperabilidad entre los servicios.

Este último punto es donde las entidades financieras y bancarias, como tales, pueden contribuir en mayor medida. En el contexto y las circunstancias actuales, es necesario ofrecer a los clientes un servicio de pagos cross-border que cumpla determinadas características, promoviendo así que comiencen a elegir tarjetas o billeteras electrónicas como medio para realizar sus transacciones. Un servicio: 

  • híbrido, que responda a las necesidades y preferencias de los clientes;
  • simple e intuitivo, para que incluso las personas menos habituadas con las plataformas puedan hacer sus pagos cross-border sin fricciones;
  • ágil, que se acredite en tiempo real;
  • económico, con su propia red de pagos que permita abaratar costos de convertibilidad y operatividad;
  • seguro, con métodos de validación de identidad y protección de la información personal que den confianza y tranquilidad a los usuarios;
  • e integrables a los proveedores de billeteras electrónicas y servicios digitales bancarios, como una propuesta de valor para sus clientes.

Todo esto es Remitee Business. La mejor opción para aumentar la utilización de tarjetas y billeteras electrónicas en pagos cross-border, así como para ofrecer a los clientes un servicio innovador y a la medida de sus necesidades.

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